Este canguro me da mucho yuyu

Se llama Irwin, y si no fuera porque viste como una persona y tiene mirada de humano, no le tendría tanto miedo. Estamos ante el caso de un animal totalmente humanizado, casi llevado al extremo.
Un día normal y corriente para Irwin viste con ropa de sport, camiseta de maga corta y algo ancha para sentirse suelto. Cuando llega el momento de acostarse se pone su pijamita y apoya la cabeza en la almohada, como un maharajá. Pero lo más inquietante viene ahora, para ocasiones importantes, Irwin nos reserva una de sus mejores galas, un traje de vestir a su medida con corbata y todo.
Un día, una valla se topo en el camino de Irwin y se fracturó el cuello, desde entonces su vida cambió por completo. Irwin pasó de vivir como un canguro a hacerlo como un humano, disfrutando de las cosas buenas que tiene la vida de los humanos. Ojo a la frase que digo, “disfrutando de las cosas buenas que tiene la vida de los humanos“, la propia frase se delata, la vida de humanos es sólo para los humanos, y no lo digo por egoísmo, sino por el bien de los animales, no debemos confundirles si queremos que un animal disfrute de una vida equilibrada.
Ojo, que para nada culpo a su cuidadora, ni mucho menos, bastante hizo que le protegió y le dio cobijo, pero si que es cierto que después de haberle curado, una vez estuviera recuperado, debería de haberle dejado suelto para que volviera a vivir la vida de canguro con los suyos. Un animal no va a ser más feliz porque le des más cosas, y menos si son cosas de humanos. Hace poco escribí un post en mi blog que se titulaba “Un animal equilibrado es un animal feliz“, échale un vistazo y verás a lo que me refiero.

















