Monthly Archives: agosto 2011

El mayor descubrimiento zoológico del siglo XX en peligro de extinción

31 agosto 2011

El Saola es un soberbio mamífero que está en peligro de extinción. Un qué, alguien ha oído hablar de este animal. Se parece al antílope africano pero habita en las densas junglas de Vietnam y Laos, y está más relacionado con el ganado salvaje que con los antílopes de África. Este silencioso animal, de comportamiento manso y tranquilo, permaneció completamente desconocido para la ciencia hasta 1992. Fue el descubrimiento zoológico más espectacular del siglo XX, en cuanto a los vertebrados, explica Robichaud coordinador del Grupo de Trabajo del Saola y uno de los principales expertos mundiales en el mundo animal.

Nadie sabe si 100 o 500 sobreviven, pero su número no es elevado y la población está disminuyendo. Al ser conocida desde hace sólo 20 años los conservacionistas tienen un problema, tienen poco tiempo y trabajan con poca información para salvar a esta especie de la que son pocos los que han oído hablar de ella. El mayor problema del Saola es la caza, es asesinado en gran medida como captura accidental por las trampas que se encuentran por la selva para otras especies que lo han llevado al borde de la extinción.

Los proyectos de conservación de este animal están avanzando, WWF Vietnam está trabajando en el entrenamiento de guardas para ayudar a su conservación y ha sido creado un fondo de financiación para los próximos 30 años en un área de Laos.

Proteger al Saola también beneficiará a una amplia gama de animales en peligro de extinción y poco conocidos. Numerosos descubrimientos en las dos últimas décadas han demostrado que el suelo que ha pisado fuertemente el Saola, las montañas Annamite, es rico en especies raras y silvestres que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo, desde un pájaro calvo hasta un roedor prehistórico o un conejo rayado.

Robichaud, que ha trabajado durante 15 años en Laos, dice que ha sido fácil convencer a la gente local de la protección del saola una vez que se dan cuenta de que están protegiendo la única población del mundo.

Proteger al Saola es una batalla cuesta arriba, no hay ninguno en cautividad y sólo una pequeña población en su hábitat natural, las amenazas son cada vez mayores, como demuestran los planes por carretera de Ho Chi Minh, el animal es poco conocido incluso en la comunidad de la conservación y el impulso a través de Asia es el desarrollo a cualquier costo, y no de conservación para las generaciones futuras. No sería sorprendente leer en una década o dos que el desconocido saola ha desaparecido en las sombras de la selva para siempre.

Por supuesto, no tiene por qué ser así.

El digno final de un bello animal

24 agosto 2011

“La Agüela” como es conocida esta veterana osa pardo de la exigua y estancada población oriental osuna de la Cordillera Cantábrica integrada por apenas 30 ejemplares repartidos entre Palencia, León, Cantabria y una pequeña zona de Asturias, no como el núcleo occidental que presenta indicios de recuperación, con más de 160 osos avistados en el área de Lugo, Asturias y León. En fin, podemos decir que tuvo suerte de encontrarse con el ser humano y pudo ser trasladada al Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Esta osa se cansó de procurarse el sustento, desdentada, carecía de fuerzas para recorrer kilómetros en busca de comida y eligió un lugar tranquilo y apartado para dejarse morir.

La Patrulla Oso Montaña Palentina de la Junta de Castilla y León observó durante unos días el decaimiento físico del animal y, gracias a un convenio de colaboración entre Cabárceno y la Consejería de Medio Ambiente, el animal fue trasladado al Parque el 8 de julio, donde en un mes ha recuperado 24 kilos y pronto será puesta en libertad. “La Güela” estaba en fase terminal y presentaba caquexia (delgadez y desnutrición extremas) debido a su vejez. Estos animales cuando van a morir, se tumban a dormir sin que nadie les moleste porque no tienen depredadores naturales, dejan de alimentarse, entran en hipoglucemia y mueren, según Santiago Borragán, jefe de los servicios veterinarios de Cabárceno.

Una dieta a base de papillas energéticas devolvió a “La Güela” las ganas de vivir en cuestión de días. Consiguió completar la muda de pelo y ahora parece otra con su cara de ajado y bonachón peluche de ojos grandes aunque con enormes uñas en sus zarpas. Ahora come frutas, carne e incluso piensos. Llegó al parque con 53 kilos y en unos días cuando sea devuelta a su medio natural llegará a los 90 kilos.

El equipo veterinario de Cabárceno ha puesto todo su empeño en soltar a este animal porque entendemos que un animal que ha vivido durante unos 25 años salvaje en los bosques debe morir libre en esos bosques, señala Borragán, que otorga un gran valor científico y emocional a este ejemplar, porque gracias al ADN que han tomado, y de las muestras que recojan posteriormente en los bosques, pueden trazar un árbol genealógico de los osos de la montaña palentina y establecer los parentescos.

Los veterinarios la colocarán en el cuello un collar emisor antes de liberarla en el bosque, para poder seguir sus movimientos y recuperar su cuerpo cuando muera para realizarle la necropsia, y así obtener datos de interés en la investigación sobre el oso pardo ibérico. Entre el declive del verano y el arranque del otoño, los montes castellano-leoneses vuelven a ser una despensa bien provista: moras, bayas, castañas, avellanas, hayucos, bellotas, setas… Todos estos manjares los tendrá la vieja osa a su alcance, sin tener que recorrer grandes distancias. «Como conoce la zona, sabrá dónde están la comida y el agua. Tiene la posibilidad de intentar hibernar y, si muere durante la hibernación, será una muerte feliz», concluye Santiago Borragán.

La evolución a través de los cambios ambientales

17 agosto 2011

El proyecto regional “Ecochance” liderado por el profesor José Carrión de la Universidad de Murcia, a través del Programa de Generación de Conocimiento Científico de la Fundación Séneca, ha reunido a investigadores internacionales para desarrollar una tesis que explique la relación existente entre los cambios ambientales en determinados puntos del planeta y la evolución humana. Los resultados obtenidos permitieron conocer diferentes procesos de adaptación, evolución y extinción de los homínidos desde los cambios ambientales.

Este proyecto ha generado importantes aportaciones a cuestiones de actualidad, como las causas de la perdida de biodiversidad, la restauración ecológica, la sostenibilidad agrícola, el manejo y gestión de paisajes altamente vulnerables o el
cambio en la protección vegetal del planeta, resultados con un gran impacto en la comunidad científica internacional.

Una de ellas es la afirmación de que las poblaciones de ancestros humanos pudieron evolucionar porque habitaban en puntos calientes de biodiversidad que propiciaron la “ingeniería evolutiva” necesaria para llegar a ser como somos. También se ha logrado definir un mapa mundial que identifica las zonas donde ha habido climas variables a lo largo del tiempo. En estos lugares la evolución humana habría sido más rápida, habrían constituido nichos ecológicos a los que nuestros ancestros tuvieron que adaptarse, dando lugar a grandes saltos evolutivos que afectarían al genoma humano.

El cambio ambiental y la evolución humana son una prioridad para los investigadores de la región, que en 2007 centraron un seminario internacional que congregó a los más importantes expertos en la materia. El proyecto “Ecochance” permitió una transferencia de conocimientos entre investigadores de todo el mundo para debatir los conocimientos ambientales de la evolución humana y de sus ancestros los homínidos, contando con la colaboración de miembros del Museo de Historia Natural de Londres, del instituto de Paleontología de París y de las universidades de Harvard, Londres, Sapieza, York, Liverpool o Heildelberg entre otras.

La hibernación del Sol

10 agosto 2011

En 1645 se registró un periodo de inactividad solar durante 70 años que es conocido como la “Pequeña edad de hielo”. Según han explicado científicos  norteamericanos del National Solar Observatory (NSO) y el Air Force Research Laboratory (AFRL), el sol se está preparando para el inicio de un nuevo ciclo solar de escasa actividad y comparan esta situación con la  vivida en el siglo XVII.

Los expertos han llegado a esta conclusión después de estudiar la estrella y detectar un descenso de las manchas solares de la superficie y una menor actividad cerca de los polos, que determina un descenso de su actividad e incluso “una hibernación del Sol” para el próximo ciclo solar, que tendrá lugar en los próximos 11 años, según Europa Press. La propia NASA ya había alertado de esta posibilidad a principios de año, cuando uno de sus equipos científicos detectó inactividad solar en los últimos tres años.

El científico de la NASA Richard Fisher afirma que el ciclo solar, tiene sus periodos naturales de baja actividad, sin embargo, este mínimo solar ha sido históricamente lento y está durando más de lo habitual. El principal síntoma de esta desaceleración de la actividad solar se ha detectado en la falta de carga magnética en sus polos. Si los polos siguen sin poder cargarse, el Sol puede ir perdiendo cada vez más fuerza durante el ciclo pudiendo llegar a frenar completamente su actividad.

El Sol se encuentra en su ciclo número 24 desde que los astrofísicos comenzaron a registrar los fenómenos solares, a mitad del S.XVIII. El periodo empezó tarde y lento y es muy difícil que remonte. Esta situación afectaría desde la exploración del espacio hasta el clima terrestre. Los expertos comparan la situación actual con la vivida durante el periodo 1645-1715 en el que actividad solar era sumamente baja, e incluso las manchas solares desaparecieron de la superficie solar durante años. Los expertos denominan esta etapa como el Mínimo de Maunder, en honor a su descubridor, que en la Tierra se vio reflejada con frías temperaturas.

Comer bien contamina menos

3 agosto 2011

La industria ganadera mundial es la responsable de casi el 18% de las emisiones de gas invernadero, incluyendo las producidas por la deforestación. Estos datos aparecen reflejados en la guía que ha publicado la EWG (Environmental Working Group) titulada “The Meat Eater’s Guide to Climate and Health”, que desglosa el proceso de fabricación de la carne y otros alimentos paso a paso, desde su producción hasta la eliminación de residuos. Por ejemplo, el comernos una hamburguesa es equivalente a conducir un coche 16km, mientras que un plato de lentejas sería como dejar el coche en casa.

Del informe se obtiene que si los estadounidenses, los que más contaminan y comen, comieran una hamburguesa menos a la semana durante un año, la reducción de las emisiones de carbono sería la misma que quitar 7,6 millones de vehículos por las carreteras. El EWG calculó el efecto que tendría sobre el clima 20 tipos diferentes de proteínas como las de la carne, quesos, mariscos, nueces o lentejas. Teniendo en cuenta desde los fertilizantes y el agua hasta su procesamiento, transporte y cocinado la conclusión fue clara: la carne roja genera más del doble de las emisiones que la carne de cerdo, cuatro veces la de pollo, y más de 13 veces más que la de las proteínas vegetales.

Más del 90% de las emisiones de la carne proceden de su producción, que está relacionada con los procesos digestivos que continuamente producen metano y producen más estiércol, además de oxido nitroso que es 300 veces más potente que el dióxido de carbono.

Con este informe no se pretende que nos convirtamos en vegetarianos, sino que nos concienciemos que con pequeños actos individuales podemos ayudar al planeta más de lo que pensamos. Si se decide por comer la hamburguesa en casa, es aconsejable comprar sólo lo que se va a comer ya que, el 20% de las emisiones asociadas a la carne y productos lácteos proviene de los alimentos desechados, uno puede tener un gran impacto en nuestro planeta comprando inteligentemente. Bueno para el bolsillo, bueno para nosotros y, sobre todo, bueno para el planeta.