Un matrimonio de conveniencia
9 junio 2010

Cuando veo los telediarios y no hago más que escuchar aquello de la burbuja inmoviliaria, que los precios de las casas bajan pero no bajan, que no se venden… y me acuerdo de que la vivienda es un derecho universal, entonces, he de reconocerlo abiertamente, me cabreo.
Por suerte la evolución nunca se detiene, y siempre hay alguien que ha estado trabajando sin que uno se enterara para ofrecer soluciones a los problemas actuales. Gracias a esa gente hoy he podido ver el telediario y oír las mismas barrabasadas de siempre sin que se me hincharan las venas.
¿Por qué?, os preguntaréis. Pues bien: porque ayer me he enterado de que una universidad china ha desarrollado un modelo de vivienda de bambú que, además de ser barata -y por tanto asequible-, es tremedamente ecológica. Su gran virtud es que esta casa cuenta con más de 300 paneles solares distribuidos por toda su estructura, que permiten a sus habitantes ser independientes energéticamente hablando, y lo que es más: con un consumo familiar normal, produce excedentes y permite vender el resto a la red.
Desde luego hay gente para todo. A groso modo, hay quien aporta soluciones y quien directamente se dedica a crear problemas y situaciones de desequilibro. El mercado occidental lo demuestra: precios disparados, hipotecas infinitas, consumos energéticos mastodónticos, entornos sórdidos, de cemento y más cemento.
El caso de esta casa china demuestra que economía y ecología no es que se lleven mal, sino que están condenadas a entenderse. Porque cuando lo hacen… todo va mejor.
Imagen: La Razón

Cuando veo los telediarios y no hago más que escuchar aquello de la burbuja inmoviliaria, que los precios de las casas bajan pero no bajan, que no se venden… y me acuerdo de que la vivienda es un derecho universal, entonces, he de reconocerlo abiertamente, me cabreo.
Por suerte la evolución nunca se detiene, y siempre hay alguien que ha estado trabajando sin que uno se enterara para ofrecer soluciones a los problemas actuales. Gracias a esa gente hoy he podido ver el telediario y oír las mismas barrabasadas de siempre sin que se me hincharan las venas.
¿Por qué?, os preguntaréis. Pues bien: porque ayer me he enterado de que una universidad china ha desarrollado un modelo de vivienda de bambú que, además de ser barata -y por tanto asequible-, es tremedamente ecológica. Su gran virtud es que esta casa cuenta con más de 300 paneles solares distribuidos por toda su estructura, que permiten a sus habitantes ser independientes energéticamente hablando, y lo que es más: con un consumo familiar normal, produce excedentes y permite vender el resto a la red.
Desde luego hay gente para todo. A groso modo, hay quien aporta soluciones y quien directamente se dedica a crear problemas y situaciones de desequilibro. El mercado occidental lo demuestra: precios disparados, hipotecas infinitas, consumos energéticos mastodónticos, entornos sórdidos, de cemento y más cemento.
El caso de esta casa china demuestra que economía y ecología no es que se lleven mal, sino que están condenadas a entenderse. Porque cuando lo hacen… todo va mejor.
Imagen: La Razón

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