Te puede pasar Haití
18 enero 2010

Hace un par de días, hablaba por teléfono con mi padre, que vive en Madrid. Los dos veíamos el telediario al tiempo que hablábamos, y de repente hubo un silencio de aproximadamente un minuto… Nunca entenderé como es posible que pudiera llegar a sentirme tan desgraciado… Desgraciado de estar en mi propia casa, tumbado en la cama, quejándome de que mi plato caliente se había quedado frío, de que mi madre ese día no había puesto la calefacción y mi cuarto estaba helado, de que la conexión a Internet no funcionaba y casi lo pago con el pobre ratón. Tumbado en la cama con todo tipo de comodidades, y lo más importante, protegido de cualquier tipo de catástrofe de la naturaleza… Pero así fue, así me sentí…
Imagino que ya habréis adivinado de que os estoy hablando, en la calle no se habla de otra cosa, son muchos los programas de televisión que ya han puesto en marcha campañas multitudinarias de ayuda para los haitianos. Muchos artistas ya han donado millones de dólares, la mayoría de mis amigos ya han enviado el poco dinero que se podían permitir o mandado un sms para aportar su granito de arena, yo mismo lo hice ayer. Todo ello para proporcionar alimentos, medicinas o tiendas de campaña que sirvan de refugio a todos los damnificados.
Por mucho que te digan que ha habido un feroz seísmo, que han muerto miles de personas, que se están matando por la comida, que se han quedado sin casa, que no hay medicinas para salvar ni siquiera a los supervivientes… Por mucho que te digan, si no lo ves con tus propios ojos, no te puedes ni imaginar la verdadera tragedia que se está mascando. Es terrible.
Os digo esto porque es mi caso en particular. Hace días escuché la noticia acerca de un terremoto y un gran número de fallecidos, pero claro, una cosa es que te lo digan y otra bien distinta es ver las imágenes con tus propios ojos. Cuando puse las noticias en la televisión y pude contemplar a toda esa gente matándose por conseguir una barra de pan que lanzaban desde un helicóptero, se me cayó el alma a los pies. Y eso que lo vi por televisión, no me quiero ni imaginar lo que tiene que ser vivirlo allí mismo. Miles de cadáveres amontonados uno encima del otro, con la mirada impotente de los últimos supervivientes. Los que han tenido la suerte de sobrevivir a ese terrible terremoto, podrían sufrir la desgracia de morir por falta de alimentos, medicinas, o posibles epidemias derivadas de todo lo anterior…
Desde aquí, todo mi apoyo, comprensión y solidaridad para los haitianos, y recuerda, también te puede pasar a ti.

Hace un par de días, hablaba por teléfono con mi padre, que vive en Madrid. Los dos veíamos el telediario al tiempo que hablábamos, y de repente hubo un silencio de aproximadamente un minuto… Nunca entenderé como es posible que pudiera llegar a sentirme tan desgraciado… Desgraciado de estar en mi propia casa, tumbado en la cama, quejándome de que mi plato caliente se había quedado frío, de que mi madre ese día no había puesto la calefacción y mi cuarto estaba helado, de que la conexión a Internet no funcionaba y casi lo pago con el pobre ratón. Tumbado en la cama con todo tipo de comodidades, y lo más importante, protegido de cualquier tipo de catástrofe de la naturaleza… Pero así fue, así me sentí…
Imagino que ya habréis adivinado de que os estoy hablando, en la calle no se habla de otra cosa, son muchos los programas de televisión que ya han puesto en marcha campañas multitudinarias de ayuda para los haitianos. Muchos artistas ya han donado millones de dólares, la mayoría de mis amigos ya han enviado el poco dinero que se podían permitir o mandado un sms para aportar su granito de arena, yo mismo lo hice ayer. Todo ello para proporcionar alimentos, medicinas o tiendas de campaña que sirvan de refugio a todos los damnificados.
Por mucho que te digan que ha habido un feroz seísmo, que han muerto miles de personas, que se están matando por la comida, que se han quedado sin casa, que no hay medicinas para salvar ni siquiera a los supervivientes… Por mucho que te digan, si no lo ves con tus propios ojos, no te puedes ni imaginar la verdadera tragedia que se está mascando. Es terrible.
Os digo esto porque es mi caso en particular. Hace días escuché la noticia acerca de un terremoto y un gran número de fallecidos, pero claro, una cosa es que te lo digan y otra bien distinta es ver las imágenes con tus propios ojos. Cuando puse las noticias en la televisión y pude contemplar a toda esa gente matándose por conseguir una barra de pan que lanzaban desde un helicóptero, se me cayó el alma a los pies. Y eso que lo vi por televisión, no me quiero ni imaginar lo que tiene que ser vivirlo allí mismo. Miles de cadáveres amontonados uno encima del otro, con la mirada impotente de los últimos supervivientes. Los que han tenido la suerte de sobrevivir a ese terrible terremoto, podrían sufrir la desgracia de morir por falta de alimentos, medicinas, o posibles epidemias derivadas de todo lo anterior…
Desde aquí, todo mi apoyo, comprensión y solidaridad para los haitianos, y recuerda, también te puede pasar a ti.

La verdad es que no podemos ni imaginárnoslo. Debe ser dantesco. Estoy contigo: vivimos tremendamente bien y no sabemos apreciarlo. Solidaridad con Haití… y memoria, que no se olvide que los desfavorecidos se llevan siempre los peores golpes.
Ánimo con el blog, está muy bien, sigue así. Un saludo.
Hola Carlos, muchas gracias por tu participación y por tu apoyo. Seguro que desde algún rincón del planeta los más desfavorecidos nos estarán oyendo y estarán enormemente agradecidos por todas las ayudas que cada cual aporta de la manera que puede.
Es una pena que siempre sean los mismos los que se llevan los palos más gordos. Esperemos que las cosas puedan cambiar algún día. De nuevo gracias Carlos, y espero verte pronto por aquí. Un saludo
Haiti es el tercer país más pobre del mundo, por detrás de Chad y Zambia. La diferencia en pobreza entre los tres países es mínima. Un 80% de su población vive por debajo del nivel de pobreza.
¿Por qué el destino se ceba siempre con los más débiles? ¿Alguien me lo puede explicar?
Toda la ayuda es poca. ¡Solidaridad!
Hola Zar, en primer lugar muchas gracias por visitar el blog, da gusto ver caras nuevas por aquí. Veo que estas bien informado. A la pregunta que me haces, posiblemente no exista una respuesta, o tal vez sí, pero no esta en mis manos. Solo puedo decirte que espero, deseo y confió, que las cosas cambien algún día y este mundo sea más justo, por el bien de todos. Como bien apuntas, en estos momentos, toda la ayuda es poca.
Indudablemente este es un mazazo más de nuestro incierto futuro planetario. Por desgracias siempre sacude a los menos preparados e indefensos, todo lo que hagamos es poco, empezando por menospreciar las comodidades de vivir en una sociedad económica y tecnológicamente mejor avanzada. Sin duda, estoy de acuerdo contigo. Animo con el blog, está muy bien.
Muy buenas Set, muchas gracias por tu apoyo, tienes toda la razón, todo lo que hagamos es poco, muy poco. Mucha suerte para todos ellos. España y el resto del mundo esta con vosotros…